Sé muy bien en qué estás pensando. Crees que no entiendo nada, que no te escucho cuando hablas, que nunca comprenderé una sola cosa de las que tienes que decirme. Sé que hace tiempo perdí tu confianza, que ya no es lo mismo despertarse conmigo y que ilusionarse parece un verbo para los demás.

Sé todo eso y soy capaz de adivinar unas cuantas cosas más, porque a pesar de estar lejos de esta habitación, sigues siendo transparente. Adivino que me odias un poco: por haber sido y no ser ya; por dejar de ser cuando me necesitabas; por no poder prometer volver a ser. Adivino que me echarás de menos porque nadie puede hoy negarse al duelo de un abandono, pero es un orgullo saber que sólo serás una víctima para los demás.

Ojalá nunca extrañes mi voz, mis camisas sin doblar, mis zapatos con cordones desiguales. Ojalá el tiempo me arranque a tus días como las hojas de un calendario caduco. Ojalá no sientas mis palabras y no las releas. Ojalá quemes esta nota en un fuego improvisado, con llamas de verdad.

* La foto es de http://gallery.hd.org/_c/natural-science/flame-yellow-on-burning-paper-1-DHD.jpg.html.