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La Coctelera

passingthrough

21 Noviembre 2005

Material de oficina #1

Escena 1
Interior día. Vagón de Metro atestado; gente que vuelve a casa y suda, que afronta con resignación lo que queda del día.

Una chica descansa la vista en el fondo negro del túnel. Es morena y está agotada, y de su falta de costumbre para sonreír resulta una sospechosa ausencia de arrugas alrededor de los labios. Piensa en el día de antes y en los días de después. Recordando sus tareas, súbitamente se da cuenta de que ha dejado sin apagar su ordenador de la oficina. Allí, el salvapantallas muestra un acuario artificial, donde el pez grande nunca se come al más pequeño; donde las plantas del fondo son azules y, cada veinte segundos, un submarinista acerca las gafas a quien se sienta enfrente.

Escena 2
Exterior noche. Boca de metro en un barrio de la ciudad.

Diez estaciones y un transbordo más tarde, la chica ha salido a la superficie, despeinada como una sólo puede estarlo tras su jornada de trabajo. De un bolso pequeño acomodado entre su axila y el brazo izquierdo, saca con habilidad un móvil muy moderno, donde la marcación rápida enseguida la pone en contacto con alguien.

CHICA: ¿Luisa?
LUISA: Sí, soy yo. ¿Quién eres?
CHICA: Soy Marta, de Servicios Financieros.
LUISA: Tras un silencio algo incómodo. Ah, hola, Marta.
CHICA: Perdona que te moleste. Se ve que te ha tocado quedarte hasta tarde.
LUISA: Ya sabes; nunca es tarde para esta empresa. Espero irme en una hora o así.
CHICA: Ah, a ver si hay suerte. Un momento de vacilación y timidez interrumpe su discurso. Verás, es que me he dajado el ordenador encendido. ¿Te importaría apagármelo?
LUISA: Vale, pero necesito tu clave.

La chica duda. Movida por un impulso de su niñez, experimenta las ganas de colgar y dejar a Luisa, esa compañera tan poco simpática, con la palabra en la boca. Al fin, decide seguir adelante con su petición de favor.

CHICA: Sí, claro. Pero no te rías, eh. Lo comenta mirando al suelo mientras habla.
LUISA: Venga, anda.
CHICA: Oreja100. Lo dice en un susurro, apenas audible entre los cláxones de la ciudad.
LUISA: ¿Cómo? No te he entendido.
CHICA: Oreja100. Esta vez, chilla por encima de su tono de siempre.

Luisa se ríe entre dientes, con nada de disimulo para esconder su sorpresa.

CHICA: Joder, te he pedido que no te rieras.
LUISA: Por primera vez, se percibe en sus palabras un minúsculo atisbo de empatía. No, no; no te preocupes, si la mía es "mierda2".

* La foto está sacada de www.epkphoto.com.

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